Huérfanos

En el Madrid político están los que no salen de su asombro y los que, enzarzados en la refriega interminable, paran un momento, miran, no entienden nada y siguen dándose. Tanto hablar de Trump y, ahora, cuando ha comenzado a hacer de Trump, reaccionan sorprendidos y sin saber cómo afrontarlo. No ha valido de nada que sea su segunda vez, cuando la primera presidencia podría haber servido de aviso. El director entonces del The Washington Post, Marty Baron, reconoció que no supieron calibrar lo que se venía encima con aquel empresario inmobiliario que se hizo popular en concursos de televisión, sin que lo uno ni lo otro le sirviera para convertirse en alguien empático y solvente, más bien lo contrario, lo que le valió ser inicialmente descartado por todos como candidato. El examen de conciencia también deberían hacerlo los medios españoles, acostumbrados a mostrar solamente la parte histriónica del personaje.


(AP Foto/Jose Luis Magana)


¿Y ahora qué?

Europa está llena de huérfanos que buscan armas, nuevas amistades y cómo hacerse mayores en un mundo sin aliados, sin los algodones del multilateralismo, de lo políticamente correcto y de la formalidad democrática, solamente con los intereses puros y burdos encima de la mesa. Huérfano hasta José María Aznar, el más atlantista del país, que echa pestes de Trump y su tropa. Nadie sabe hasta dónde puede llevar esa extraña alianza entre tecno-oligarcas globalistas y nacionalistas proteccionistas que gobierna Estados Unidos sin someterse ni a los más mínimos modales. Su narcisismo exhibicionista no se sabe si es por estrategia o por mera megalomanía.

Sin llegar a las bufonadas y el desparpajo de la pareja Trump-Musk aquí tampoco se está para un concurso de belleza política y democrática. Aunque todavía se cree necesario envolver todo hipócritamente con edulcoradas razones, aun cuando resulten inverosímiles. La portavoz del Gobierno, Pilar Alegría, dice que el que el Estado se haga cargo de la deuda que le perdonan a las comunidades es como si a uno le quitan parte de la hipoteca. Los que la tienen deberían estar ya reclamando algo parecido a su banco o al Estado, a ver si cuela. Y en la ventanilla que digan que lo ha dicho la ministra de Educación.



De asombro en asombro

El que Trump lo inunde todo le ha venido bien al Gobierno, deja poco espacio para que se preste atención a sus diabluras y le permite reforzar esa letanía del miedo a los ultras.

La enrevesada cuenta-trampa de la deuda de las comunidades autónomas, hecha a medida de las necesidades del Gobierno, intenta sustituir otra vez la imposible reforma de su financiación, pendiente desde hace años. Eso sí, su responsable tiene cuatro despachos: María Jesús Montero es vicepresidenta primera del Gobierno, ministra de Hacienda, vicesecretaria general del PSOE y secretaria general del PSOE-Andalucía.

Cuando el personal está harto de buscar casa o pagar los precios imposibles del alquiler el Gobierno saca otra vez del cajón la reforma de la Ley del Suelo y la vuelve a llevar al Congreso, pero no la votan ni los miembros del ejecutivo –Sumar–. La vicepresidenta y aparente líder de ese conglomerado, Yolanda Díaz, es noticia a esas mismas horas por sentirse acosada ya que un periodista le dijo que cada día está más guapa.

Cuatro meses después de la tremenda dana de Valencia el presidente de la comunidad, Carlos Mazón, apremiado por la investigación judicial, cree que ya es momento de decir que él llegó a la reunión del organismo encargado de hacer frente a la catástrofe incluso después de que se enviara el tardío y equivocado mensaje a los afectados, que ya lo eran porque a esas horas estaba todo inundado. Ni pizca de pudor, solo rebosando irresponsabilidad. Detalle añadido, el tal organismo se llama Cecopi: Centro de Coordinación Operativa Integrado, tanta insistencia en la redundancia hace ya sospechar.

Un magistrado del Tribunal Supremo pone por escrito en un auto que el fiscal general del Estado, Álvaro García Ortiz, destruyó pruebas de una investigación que le afecta, pero ni se plantea dimitir, en todo caso sí acudir al Tribunal Constitucional, que allí hay amigos.

La lista para el asombro es larga. Leer o escuchar estas noticias en medio del flujo incesante de la actualidad impide reflexionar sobre sus consecuencias. Pero la acumulación hace que la orfandad política y el desánimo se extienda. Y ante eso, opción italiana (sociedad por un lado, políticos por el suyo) o todos alrededor del hombre del piano, versión Billy Joel: “Cántanos una canción esta noche/Bueno, todos estamos de humor para una melodía/…/Para olvidarse de la vida por un tiempo/Y el piano, suena a carnaval”.

 

Ángel M. Alonso Jarrín

@AngelM_ALONSO

 

 

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