El ‘Día de Reis’… ¿media hora tenéis?


Desde que era niño recuerdo haber oído un refrán que en un castellano «galleguizado» decía: «El Día de Reis, media hora tenéis», o algo muy similar, porque creo que hay de más de una versión, como «El Día de Res, media hora tenés». La explicación de este refrán era sencilla. Se daba a entender que el Día de Reyes (6 de enero), los días ya duraban media hora más que en el día más corto del año, que se sitúa a efectos prácticos en el 21 de diciembre, esto es, la fecha (solsticio) en la que se inicia el invierno (S.I.). Incluso creo recordar que mi padre me llegó a comentar que ¡él lo había comprobado con su reloj de pulsera! No me lo creo. Mi padre, como los demás labradores del pueblo, tenían demasiadas cosas que hacer como para «perder el tiempo» realizando este tipo de mediciones.

Como persona con mente racional desde mi juventud, me ha gustado hacer el papel de abogado del diablo, es decir, dedicarme a poner en tela de juicio las creencias de todo tipo, y por ello hace ya muchos años (antes de 1993) publiqué en un libro sobre la historia de Castropodame (en el apéndice o anexo) una pequeña nota diciendo que no es cierto en modo alguno que desde el día que se inicia el invierno en el hemisferio norte hasta el Día de Reyes la duración del día (horas de luz) se haya incrementado en media hora. Calculé que el crecimiento real debía ser de unos 10 minutos máximo. Este cálculo debía ser referido, eso sí, a la latitud de Madrid, ya que utilicé los datos del Observatorio Astronómico de Madrid.

Posteriormente (año 2009) en una revista especializada en estos temas (Carpe Diem) analicé de nuevo este asunto. Dado que es una revista especializada en astronomía (relojes de sol), la explicación que di está apoyada en fórmulas matemáticas de trigonometría esférica. Además, en esta ocasión (diciembre de 2009) me centré en el caso del Bierzo y teniendo en cuenta que nuestra comarca es una hoya rodeada de montes por todas partes. Yo hice los cálculos con la hipótesis de que en un punto representativo de la hoya berciana la altura media del horizonte se hallare a 5º. Por otra parte hay que tener en cuenta que el Bierzo está a una latitud superior a la de Madrid (42,5º frente a los 40,5º de Madrid) y este detalle hay que considerarlo. Es bien sabido que la duración del día (horas de luz) en el invierno del nuestro hemisferio disminuye con la latitud, de tal modo que si subimos lo suficiente (Noruega, por ejemplo) podemos llegar a lugares de la llamada noche continua, es decir, que en ciertas fechas el sol no llega en todo el día a verse por encima del horizonte. Son justamente los mismos en los que en verano y en todo el día no llega a ocultarse y en los que se puede observar el conocido como “sol de medianoche”.

En el año 2017 de nuevo volví a publicar un artículo (esta vez en lenguaje menos técnico) sobre este asunto en Bembibre Digital y ahora de nuevo vuelvo a insistir, ya que es un fenómeno que da bastante de sí. En estos dos últimos casos, de nuevo volví a comprobar que esa media hora del Día de Reyes no es tal . En vez de media hora son 10 minutos a efectos prácticos.

Hay, eso sí, que puntualizar algo muy importante. Una cuestión es la cuantía del crecimiento de los días desde el S.I. al Día de Reyes y otra la duración del día en el S.I. y en el Día de Reyes. Por tanto, la expresión popular ha de entenderse como que este día ya hay un significativo crecimiento de las horas de luz respecto al día 21 de diciembre, fecha en la que (a efectos prácticos), tiene lugar el inicio del invierno.

No obstante, en estos dos últimos análisis también reconocí (como debe ser) un detalle que apunta en favor de la sabiduría popular, ya que antes del año 1582 la entrada del invierno no se producía en torno al 21 de diciembre, si no unos 10 días antes, y por ello antes de 1582 sí era bastante acertado eso de que los días crecían el Dia de Reyes una media hora. Por tanto, hay que valorar la sabiduría popular en su justa medida y no rechazarla o aceptarla sin más antes de haberla sometido a estudio. Aín existe un refrán que dice: «Por Santa Lucía mengua la noche y crece el día». Santa Lucía es el 13 de diciembre y, por tanto, si el S. I. tuviere lugar hacia el 13 de diciembre, el Día de Reyes habrían transcurrido ya unos 25 días desde que empezaron a crecer las horas de luz. Ahora sólo transcurren unos 16. En el transcurso de esos 25 días (aproximadamente) y según mis cálculos, sí se produce un incremento de aproximadamente media hora. Quizá lo que ocurre pues es que ese viejo refrán se hizo popular antes del año 1582, fecha en la cual se llevó a cabo una reforma que hizo que el solsticio de invierno se produzca en las fechas en las que actualmente se produce. En cualquier caso, y como sabe cualquier aficionado a la astronomía, hay una tendencia gradual al adelanto de la fecha del S.I. En los años últimos del siglo XVI pudo perfectamente tener lugar el 25 de diciembre, aunque yo no he realizado cálculos ajustados a este respecto.

Nuevos análisis

Yo desde hace décadas utilizo los anuarios del Observatorio Astronómico de Madrid (OAN). En estos se nos indican las horas de salida y puesta del Sol en el horizonte, suponiendo, eso sí, que el relieve fuese completamente horizontal, es decir, que no hubiere edificios ni montes en su entorno. Está, eso sí, el tema de la refracción de la luz, que tiende a que el disco solar se vea más alto de lo que en realidad está, y esa cuantía de más alto varía en función de una serie compleja de parámetros. Quizá por ello en los anuarios del OAN se indica la hora y los minutos, no los segundos. Por ejemplo, el 10 de diciembre de 2021 la hora de salida del Sol en Madrid fue a las 7 h y 27 minutos (TU), es decir a las 8 h y 27 minutos en horario oficial. El ocaso a las 16 h y 48 minutos (TU), luego la duración del día fue de 9 h y 21 minutos. En otros años las diferencias respecto a lo señalado pueden ser de mas/menos un minuto.

El hecho de que se redondee a minutos quiere decir que puede haber (y hay) aparentes anomalías debidas a que si, por ejemplo, son las 7 h 27 m y 10 segundos se ponga las 1 h y 27 m. Por el contrario si fueren las 7 h 27 m y 48 segundos se pondrá ya las 7 h y 28 m. Pues bien, en base a los datos del OAN resulta que en Madrid el día (horas de luz) dura en el día del solsticio de invierno (21 de diciembre a efectos prácticos) 9 horas y 17 minutos. En el Dia de Reyes, y en base a los datos del OAN, son 9 horas y 26 minutos. Luego ha habido un crecimiento de 9 minutos. Pongamos 10 a efectos prácticos, pero lejos desde luego de la media hora. Por tanto, seguimos en un crecimiento de 10 minutos en nuestros tiempos, eso sí, no en la mitad del siglo XVI.

No obstante lo dicho, el análisis se puede hacer por otros cauces. En cualquier proceso de cálculo conviene seguir mas de un camino para poder contrastar los resultados. Un método relativamente simple y que puede valer en una primera aproximación consiste en resolver un sencillo problema de matemáticas, asumiendo que se tiene bien claro lo que es el concepto de día y de noche. Para ello basta mirar la imagen que se adjunta a este artículo. La fluctuación de la declinación solar es la que hace fluctuar la proporción de horas de noche/día a lo largo del año en las latitudes medias. Si la declinación solar es máxima (23,45º a efectos prácticos), entonces la diferencia es máxima. Ocurre en los solsticios. Si la declinación solar es nula (0º) entonces el día y la noche duran lo mismo. Es los que sucede en los equinoccios.

A partir del análisis de la citada imagen y unos conocimientos básicos de matemáticas y astronomía, se puede estudiar con facilidad este tema. Si consideramos un punto a la latitud de Madrid 40,5º y que estamos en el S.I. (eje de la Tierra «caído» hacia atrás 23, 5º) y que la Tierra es una esfera de radio R (no es preciso darle una medida concreta), resulta que la noche durará 14 h y 53 minutos y, por tanto, el día 9 h y 7 minutos. En el anuario del OAN figuran 9 h y 17 minutos. Esa diferencia debe ser atribuible a que en el OAN se tiene en cuenta la refracción que hace que al salir el Sol el disco solar se vea en el horizonte un poco antes de donde realmente se vería si no hubiere refracción y en el ocaso se sigue viendo un poco después de lo que se vería si no hubiere refracción. No hallo otra explicación.

Pero claro, el Bierzo está a mayor latitud que Madrid. Una cifra digamos representativa de nuestra comarca son 42,5º. ¿Qué sucede si hacemos el cálculo pero para los 42,5º? Veámoslo, aunque no lo voy a explicar aquí porque sería un «rollazo» que espantaría a la inmensa mayoría de los lectores. Es, no obstante, fácil de hacer. En este caso resulta que en el día que entra el invierno las horas de luz solar serán a la latitud del Bierzo citada, solo 8 horas y 52 minutos. Es lógico al estar a mayor latitud que Madrid. Si repetimos el calculo para el Bierzo y el Día de Reyes, obtenemos que son 9 h y un minuto . Es decir, el incremento no llega ni a 10 minutos, luego una vez más vemos que eso de la media hora es una estimación. En mis cálculos no he tenido en cuenta el efecto de la refracción, que es importante en los momentos de orto y ocaso del sol.

Parece por tanto muy probable que el refranero no tiene en cuenta la Reforma Gregoriana del año 1582 y por ello sigue situando el solsticio de invierno en torno al 13 de diciembre. El refranero (también se denomina la sabiduría popular) tiene sus orígenes tan lejanos en el tiempo que no es posible determinarlos. No obstante, en internet he leído que la primera recopilación documentada es del siglo XV y debida al Marqués de Santillana, Iñigo López de Mendoza. Como aún conservo mi libro de texto de literatura de cuando tenía 16 años (sexto de Bachillerato), le he dado un repaso y supongo que esa recopilación es la contenida en la obra de ese célebre escritor titulada Proverbios, que son algo muy similar a los refranes.

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