Aprender a votar (de nuevo)


 

Este es el momento de hacer la lista con los buenos deseos para 2026, ¿no? Pues hay que añadir uno más: aprender a votar. Se dirá que, después de 50 años, ya se sabe hacer de sobra. Y ahí está el problema: ya no se puede votar como antes. El ejemplo lo tenemos en Extremadura, que son los que han abierto este nuevo ciclo de elecciones. Los extremeños han votado lo que han querido, como es lógico, pero, ¿qué han conseguido?

Se dirá que han dejado a la altura de su estatura al candidato socialista, como si fuera el otro hermano pequeño -no el músico- de Pedro Sánchez. Vale. Muchos dirán que lo tenía merecido.

Pero han dado respaldo al PP para que siga al frente de la Junta sin tener escaños suficientes para gobernar, obligándole a hacer lo que menos quiere, que es tener que entenderse con Vox. Y a Vox a atender la llamada de Guardiola y dejar que mande el PP, cuando ellos lo que quieren es ser el PP en lugar del PP. Se dirá que para qué quiere Vox ser el PP si a ellos lo que les gusta es soltar las verdades del barquero y nada más, porque las verdades del barquero ya se sabe que no se pueden llevar a la práctica. Y, además, ellos están para decir lo que hay que hacer, pero no hacerlo, que eso es muy cansado. Aún así, lo que íntimamente quieren es sustituir al PP. Como Ciudadanos, pero en recio, en castizo.
¿Y si pasa lo mismo en Aragón, en Castilla y León, en Andalucía… y en el resto de comunidades y ayuntamientos… y en España? ¿Se va a obligar a gobernar al PP con Vox, cuando en realidad lo que quieren los del PP es que los de Vox se queden en la barra del bar y no molesten? ¿Y a los de Vox a pactar con el PP cuando lo que quieren es que el PP meta la pata?

Eso no funciona. Votar solo por fastidiar no da buen resultado. Estar harto de los tejemanejes de la política de baja estofa lleva a votar a la contra, para que no gobierne en este caso Sánchez, pero el ciudadano cabreado no vota pensando en el mejor gobierno. Se dirá que se hace para obligar a que se pongan de acuerdo, que a ver si ayudándose entre unos y otros consiguen algo, porque cada uno solo no hay manera, con el nivel que tienen.

El problema es que eso era antes. Ahora sólo se ponen de acuerdo para subirse el sueldo.

No estamos en el siglo XX

El siglo XX terminó. Los partidos democristianos y socialistas desaparecieron. Ganara quien ganara las elecciones no cambiaba mucho, las políticas de unos y otros eran parecidas. Los socialdemócratas, más modernos y derrochadores, cuando se pasaban perdían las elecciones en favor del centroderecha, que ajustaba las cuentas y era un poco más melindroso en algunos temas. Apretar las tuercas con las cuentas enfadaba a los menos favorecidos y volvía la izquierda. Entre medias colaboraban en los grandes asuntos de interés para todos que tenían proyección más allá de una legislatura.

Eso se acabó. El desprestigio de los políticos y sus fechorías les lleva a dirigirse a un público cada vez más reducido, al que necesitan estimular peleándose en las redes sociales en todo momento con la mala baba que reclama Internet. Ante la falta de propuestas mínimamente razonables o que aspiren a llevarlas a la práctica con efectos prácticos benefactores para los ciudadanos se estimula el enfrentamiento por el enfrentamiento, para lo que es imprescindible descalificar al adversario, convertirlo en indigno. Así no es posible llegar después a acuerdos. Y de ese tipo de dialéctica no sale un gobierno operativo, funcional. Votar con las tripas es incompatible con votar con la cabeza.

Por eso hay que volver a aprender a votar, ya que intentar que los políticos cambien de actitud parece más improbable.

Algunas preguntas

Como esto –lo de votar– va a seguir durante unos meses, se pueden plantear algunas preguntas, para reflexionar.

¿El PSOE va a seguir ignorando los intereses de su electorado? Por ejemplo poniendo candidatos como Miguel Ángel Gallardo o tomando decisiones que benefician solo a las minorías independentistas que apoyan su gobierno.

¿Los socialistas van a seguir dando ejemplos groseramente a la inversa de la moralidad que propugnan cuando se les llena la boca con el feminismo y la lucha contra la corrupción?

¿El PP va a seguir convocando elecciones anticipadas a pesar de que no consigue que los suyos vayan a votar y sí los de Vox? El domingo tuvieron menos votos que en las anteriores.

¿El Partido Popular va a aprender a hacer campañas electorales sin meter la pata? A pesar de la corriente a favor en todas las últimas convocatorias electorales han estado por debajo de las expectativas. En el caso extremeño evitó el debate cuando no tenía ganada la posición que pretendía y se puso a gritar desaforadamente por el robo en un local de Correos que nada tenía que ver con la supervivencia de la democracia.

¿Ante el nuevo ciclo electoral Vox va a darle al PP la mayoría que no tiene –en Extremadura y después en las otras comunidades– o va a bloquearlo confirmando su versión antisistema y alternativa a los populares?

Y todos, ¿podrán dejar de aplaudirse tanto y prescindir de declaraciones tan groseramente insultantes para el sentido común y las evidencias?

 

Ángel M. Alonso Jarrín

@AngelM_ALONSO

2 comentarios en “Aprender a votar (de nuevo)

  1. Un artículo buenísimo,refleja perfectamente la realidad política española sin tapujos,estoy muy de acuerdo ,hay que votar con cabeza si no no conseguiremos salir de este atoyadero

  2. Angel , te vi corretear por el barrio de San Andrés, tu padre taxista de profesión (había mas taxistas en la familia de Ángel). Nieto de la » la tía kika y el ti Matias», . Feliz Año. Articulo de periodista buenonisimo , como dice la señora , me quedo con «isimo» el comodin ¿ Y ? ..los politic saben que mientras den » circo y pan» , y entre mas pobres haya , vale para zurdos y «manus dextera» que el pueblo se defienda con buenas instituciones u escudos , porque A ellos les importamos un CARAJO.

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